¿Por qué hay hombres que deciden con libertad, mientras otros viven frustrados por complacer a los demás (y sin conseguirlo)?
¿Por qué hay hombres que deciden con libertad, mientras otros viven frustrados por complacer a los demás
(y sin conseguirlo)?
¿Por qué hay hombres que deciden con libertad, mientras otros viven frustrados por complacer a los demás (y sin conseguirlo)?
¿Por qué hay hombres que deciden con libertad, mientras otros viven frustrados por complacer a los demás
(y sin conseguirlo)?
Escucha.
Los hombres somos hacedores por naturaleza.
No es un tópico, ni un rollo de masculinidad consciente.
Son miles de años de evolución.
De cazar, de proveer, de resolver.
Lo llevas en la sangre, te guste o no.
El problema es que hoy en día, por mucho que te partas el lomo…
Por mucho que trabajes, resuelvas y estés ahí para todos…
Los resultados no siempre acompañan.
Ni el reconocimiento.
Es cuando tienes esa sensación de «parece que nunca hago lo suficiente».
Y eso, para un hombre, no es solo frustrante.
Es que te hace replantearte toda tu vida, porque no sabes qué coño estás haciendo mal.
O qué es lo que no estás haciendo.
Esto no es un problema tuyo.
Es el problema de casi todos los hombres de nuestra generación.
Y tiene un nombre: insuficiencia.
Pero, ¿por qué se da en los hombres esta frustración tan grande?
Porque hacemos una asociación muy jodida.
Llevamos tantos años en ese bucle de comportamiento, que nos confundimos.
Ya no es que sintamos que «no hacemos lo suficiente».
Es que nos creemos que «no somos lo suficiente».
Que es muy distinto.
Es esa sensación de que no das la talla.
De que deberías ganar más, ser mejor padre, mejor pareja, mejor profesional.
De que hagas lo que hagas y seas como seas, siempre hay algo que falla.
Y cuando llevas años así, pasan cosas.
Empiezas a decir que sí cuando en realidad querrías decir que no.
Dejas de preguntarte qué es lo que quieres tú.
Te conviertes en el «buen tio» que complace a todos porque es lo que debe hacer…
Pero al que nadie pregunta cómo está.
O qué cojones necesita.
Y no lo hablas con nadie.
Porque no sabes cómo, o porque no tienes con quién.
O porque no quieres que piensen que eres débil.
Apunta esta fecha:
El 18 de mayo, Arturo y yo vamos a hablar de todo esto en abierto.
Sin autoayuda barata, ni frases motivacionales.
Solo será una conversación honesta entre hombres.
Vamos a contar cómo lo hemos vivido nosotros.
En la pareja, en la familia, con nosotros mismos.
Lo que nos costó reconocerlo…
Y lo que cambió cuando entendimos por qué sentíamos esta frustración tan grande.
Y vamos a hablar de la única salida real que hemos encontrado.
No es un curso.
No es terapia ni coaching.
No es otro podcast de «masculinidad consciente».
Es una hora y media de conversación sobre lo que nos pasa de verdad a los hombres.
Y la presentación de una nueva comunidad privada: Hombres Libres.